Aprovechando que todavía estás de vacaciones o que apenas te has reincorporado al trabajo, te propongo un plan de choque que te ayudará a poner orden en tu economía.

Es un plan sencillo, sin fórmulas mágicas. Sólo cuatro puntos. Hoy publico la primera parte, y antes de que acabe la semana publicaré la segunda.

1. Haz un presupuesto

Apunta en una hoja de cálculo o en una libreta todos tus ingresos y todos tus gastos, y procura hacerlo cada mes. No importa que ganes más o menos dinero, hasta que no hagas un presupuesto no conocerás realmente tu situación económica. Verás que no ocupa tanto de tiempo y conseguirás de inmediato un mayor control sobre tu economía.

Los resultados de este ejercicio son sorprendentes, porque te harán tomar conciencia del peso real de tus gastos. A veces te has sentido ahogado por una hipoteca, hasta que descubres que ésta no representa más del 20% de tu gasto, y que tu verdadero problema financiero es que no controlas los pagos que haces en efectivo. También he oído a decir alguna vez que tener hijos es una ruina económica, en familias que dedican casi un 40% del presupuesto a pagar dos hipotecas.

Llegar a final de mes es a menudo una cuestión de detalles. Hacer un presupuesto te ayudará a conocer tu economía al detalle, y esto te situará en el buen camino para mejorar tu situación financiera.

2. ¡Ahorra!

Aunque parezca difícil, tienes que procurar ahorrar una parte de tus ingresos. En la vida no lo puedes prever todo, y por eso es importante disponer de un fondo de seguridad que te permita afrontar gastos imprevistos y ahorrar para el día de mañana.

Una forma de ir construyendo este fondo es acostumbrarte a ahorrar una parte fija de tus ingresos mensuales. Puede ser el 10%, puede ser el 25%, pueden ser 20 euros. Márcate un objetivo que puedas cumplir.

Si no encuentras la manera de ahorrar, revisa tus gastos. ¿Son todos realmente imprescindibles?

Y si descubres una capacidad de ahorro que va más allá del 10%, dedica la diferencia a invertir. Es decir, si puedes ahorrar un 20% de tus ingresos, dedica un 10% al fondo de seguridad (para afrontar gastos o situaciones imprevistas) y un 10% a invertir (negocios, inmuebles, acciones, etc).