• No delegues la gestión de tu economía: Asesórate, estudia, fórmate, construye tu propio criterio y toma las riendas. La economía eres tú.

  • Los ingresos son importantes: No desatiendas tus ingresos, vengan de donde vengan y sean grandes o pequeños (profesión, aficiones, ahorros, inversiones). Piensa en cómo te ganarías la vida si mañana perdieras tu trabajo.

  • Controla tu gasto: No gastes más de lo que ingresas; planifica tus gastos; evita la compra impulsiva; recuerda que hay vida más allá del consumo.
  • Haz un presupuesto: Conoce tu situación económica real, mes a mes. Prevé con tiempo el impacto que las grandes decisiones tendrán en tu vida (vivir en pareja, tener un hijo, cambiar de piso, vivir en el extranjero).
  • Endéudate con cabeza: Evita el sobreendeudamiento; vigila los tipos de interés elevados y/o variables; controla las tarjetas de crédito; evita los pagos fraccionados con intereses altos; utiliza tarjetas de débito.
  • Ahorra cada mes: Intenta ahorrar un 10% de tus ingresos, y si no es posible ahorra una cantidad menor, pero márcate un objetivo de ahorro y cúmplelo. Te permitirá tener un fondo de seguridad para imprevistos, podrás ahorrar e invertir.
  • Estudia a fondo si te conviene más alquilar o comprar una vivienda: Evita los prejuicios, a veces es mejor negocio el alquiler que la compra.
  • Empieza a planificar tu jubilación: Si tienes más de 40 años, trabaja para lograr una situación saneada a partir de los 65 años. Prevé qué pensión pública te corresponderá, pero no lo confíes todo a este único ingreso.
  • Asegura el riesgo de tu economía: Prevé las situaciones imprevistas que podrían hundir tu economía o la de tu familia (el paro prolongado, un divorcio, un accidente, tu muerte); o situaciones menos grave que sin una cobertura de seguros de salud, hogar y vehículos pueden representar un gran contratiempo.
  • Adquiere conocimientos básicos de fiscalidad: IRPF, IVA, Seguridad Social, Impuesto sobre sociedades, deducciones, bonificaciones, impuestos y tasas de todo tipo. Los tributos y la política fiscal tienen un gran impacto sobre tu economía. Si quieres evitar sorpresas desagradables, no lo dejes todo en manos del gestor que te hace la declaración de la renta una vez al año.