Estos días he preguntado a una pequeña muestra de personas de qué forma creen que podrían mejorar su situación económica. Y las respuestas que he obtenido han hecho siempre referencia a los ingresos.

Los que trabajan me han dicho que podrían mejorar con un aumento de sueldo, una promoción o cambiando de trabajo. Y los que no trabajan han sido unánimes: encontrar trabajo es aquello que mejoraría su economía.

Son las respuestas normales que me esperaba, pero todas ellas caen en la misma trampa: dependen de soluciones que no están completamente en nuestras manos.

Que te mejoren el sueldo o que una empresa te contrate no es una cosa que dependa sólo de ti. Seguro que puedes ayudar a hacerlo posible con tu actitud y esfuerzo, pero no depende únicamente de ti.

La primera pregunta que te tienes que hacer para mejorar tu situación económica de manera inmediata no es cuánto ingresas, sino cuánto gastas.

Mientras esperas que te aumenten el sueldo o mientras buscas trabajo, seguro que puedes poner algo de orden en tu economía.

En la mayoría de casos, puedes ahorrar bastante dinero con pequeñas acciones sin que ello afecte significativamente tu nivel de vida.

¿Cómo? Revisando las condiciones de la hipoteca con tu banco, cambiando de supermercado, desayunando en casa, cambiando de proveedor de Internet y móvil, dando de baja la TV de pago, borrándote de aquel gimnasio donde sólo vas una vez al mes, cambiando tu seguro médico, viajando más en transporte público, etc. Hay infinidad de ejemplos, de los cuales iremos hablando en EduardConti.com.

Se hace difícil concretar el impacto de esta suma de pequeñas acciones sobre el presupuesto de una persona o familia de clase media, pero lo podríamos situar sin miedo a equivocarnos por encima del 10%.

En la práctica, esto significa que una familia que ingresa 90 y gasta 100, y que tiene por lo tanto un déficit de 10 en su economía doméstica, puede reducir su gasto por debajo de 90 y, por lo tanto, se la abre la posibilidad de ahorrar sin haber aumentado sus ingresos. 

No hace falta que tu economía sea deficitaria o que te encuentres en una situación económica crítica para comenzar a poner orden en tu economía. Siempre hay un margen de mejora en la gestión de nuestros gastos, sin que ello nos haga perder bienestar de forma significativa.

Es verdad que en algunos casos esto no será suficiente, y hará falta algo más que pequeños cambios. Ante un gran problema son necesarias soluciones drásticas. La primera de todas es asumir la situación e incluso cuestionarse el estilo de vida. Sin traumas, porque todo el tiempo que perdemos lamentándonos es un tiempo perdido.

Para cualquier persona, desarrollar el hábito de ahorrar es el primer paso para mejorar su situación a largo plazo.